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1. Resaltamos la importancia del reconocimiento médico-deportivo correctamente realizado
cuyo objetivo es detectar factores de riesgo o patologías que pongan en riesgo la
salud y el rendimiento. Este debe ser efectuado, de manera precisa e individualizada,
por un médico especialista en medicina de la Educación Física y el Deporte quien debe
contar con un profundo conocimiento de las alertas cardiológicas en deportistas y
de las contraindicaciones cardiológicas para la práctica deportiva, prestando especial
atención a los antecedentes familiares y personales.
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2. El certificado de aptitud para la práctica deportiva, obtenido como resultado de
un reconocimiento médico deportivo, es un documento de suma importancia que conlleva
implicaciones legales. Debe ser elaborado con estricta rigurosidad y precisión, y
tiene que ser concluyente: apto o no apto.
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3. Para el adecuado estudio de los deportistas de alto nivel, las pruebas de esfuerzo
realizadas deben ser específicas, objetivas y útiles, ajustadas a la especialidad
y modalidad deportiva. Esto es particularmente importante en deportes que se desarrollan
en condiciones ambientales específicas; la prueba de esfuerzo debería intentar replicar,
de la forma más fiel posible, las circunstancias de la actividad deportiva, con el
fin de lograr resultados que reflejen lo que ocurre en la práctica real.
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4. En el control analítico de un deportista, se realiza un primer análisis completo
previo inicio de temporada y una monitorización durante la temporada para controlar
tanto temas de salud como de rendimiento deportivo. Los parámetros incluidos varían
según la especialidad deportiva: monitorización del estrés oxidativo, parámetros inflamatorios,
parámetros para detectar estados de déficit energético (RED), daño muscular, respuesta
inmunológica, respuesta endocrina, sobrecargas o sobreentrenamientos.
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5. Su valoración, en conjunto, debe ser realizada, única y exclusivamente, por un
médico especialista en Medicina del Deporte, como máximo responsable de la salud del
deportista evaluado.
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6. La medicina hiperbárica se está definiendo como una herramienta de gran utilidad,
no solo en el ámbito de la práctica de actividades subacuáticas sino también en la
práctica médica en general, especialmente en la recuperación de lesiones. Pero hay
que destacar que sólo es efectiva, siempre que se utilice con las presiones y aparataje
adecuados. Se debe realizar una revisión médica previa, para descartar posibles contraindicaciones.
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7. Hay que utilizar las nuevas tendencias en el entrenamiento de fuerza desde la perspectiva
de la prescripción del ejercicio físico para la mejora de la salud a todas las edades.
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8. Dado el gran aumento de casos de cáncer de piel, el médico deportivo debe insistir
en estrategias de prevención de cáncer de piel, siguiendo las recomendaciones de la
OMS. Los deportistas tienen un alto riesgo de cáncer de piel, por lo que el médico
deportivo puede ser un primer eslabón en la cadena de prevención de este tipo de cáncer,
siendo necesario potenciar la formación del médico deportivo en la detección de esta
patología.
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9. El deportista debe ser conocedor de los riesgos de la exposición solar inadecuada
y de los mecanismos de protección existentes. Por esta razón, es necesario informar
y formar a los deportistas para que puedan adoptar las medidas necesarias.
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10. El ejercicio físico adecuadamente prescrito, programado y ejecutado, debe ser
un componente importante del estilo de vida saludable para las personas que han sufrido
un trasplante de órgano.
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11. Reiteramos la necesidad de reanudar la formación de la especialidad de medicina
del deporte para poder atender adecuadamente las necesidades médicas de los deportistas.
La falta, cada vez más evidente, de profesionales de esta especialidad en los centros
de medicina que atienden a deportistas, está ocasionando la dificultad para cubrir
estas plazas con el consecuente detrimento de calidad asistencial a nuestros deportistas.
Para ello es esencial las sinergias entre organismos administradores del deporte y
de la sanidad.