Introducción
La obesidad infantil es un problema de salud pública, teniendo repercusiones económicas y sociales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad de niños de 0-5 años que tienen obesidad aumentó de manera oscilante en las últimas décadas, prediciendo que al año 2025 habrá un incremento a 70 millones de niños obesos.
La infancia es una etapa en la que son establecidos estilos de vida y hábitos que regirán el comportamiento alimenticio en la adultez, siendo los procesos de modernización nutricia y falta de actividad física causa del desarrollo de la obesidad y sobrepeso, lo que afecta al metabolismo de la glucosa, aumenta el riesgo de resistencia de la insulina, diabetes mellitus tipo II e hipertensión, las cuales hasta hace poco eran regularmente patologías de adultos.
Los datos reportados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 en México, evidencian una prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad del 33.2% en población escolar, con un incremento de 24.3% a los 6 años hasta 35.5% a los 12 años, equivalente a un aumento de 12.2 puntos porcentuales durante la educación primaria constituyen un referente epidemiológico relevante para el análisis de la composición corporal infantil. Este aumento progresivo de adiposidad durante una etapa crítica del crecimiento sugiere modificaciones significativas en la configuración morfológica de los escolares.
En este contexto, el modelo de somatotipo de Heath y Carter adquiere especial pertinencia, ya que plantea que la constitución corporal no depende exclusivamente de la carga genética, sino que está influida por factores como la edad, el estado nutricio, nivel socioeconómico y la actividad física. El incremento sostenido del sobrepeso y la obesidad observado en la población escolar mexicana puede interpretarse, desde la perspectiva, como una manifestación de cambios en el componente endomórfico del somatotipo, dado que este refleja el predominio relativo de la masa adiposa. Considerando que el método Heath-Carter evalúa cuantitativamente la endomorfia, mesomorfia y ectomorfia mediante mediciones antropométricas específicas (pliegues cutáneos, perímetros y diámetros óseos), el entorno actual caracterizado por mayor prevalencia de adiposidad infantil podría traducirse en puntuaciones más elevadas del componente endomórfico en escolares. Esto refuerza la noción de que el somatotipo es dinámico y susceptible de modificación a lo largo del desarrollo.
Asimismo, al integrar estos hallazgos con estudios que describen diferencias somatotípicas según el contexto urbano o rural, surge la necesidad de analizar las características morfológicas en jóvenes de sectores urbanos, donde la transición nutricional y estilos de vida sedentarios podrían estar favoreciendo tendencias hacia perfiles endomesomórficos. De este modo, la evidencia epidemiológica nacional se articula con el marco teórico del somatotipo, fundamentando la pertinencia de investigaciones orientadas a caracterizar la configuración corporal en poblaciones infantiles y adolescentes de México. El objetivo de este estudio fue comparar que la composición corporal e índices antropométricos de escolares Tarahumaras de dos asentamientos urbanos de la ciudad de Chihuahua, México.
Métodos
Sujetos
La muestra estuvo conformada por 40 niños escolares pertenecientes a la etnia Tarahumara de la ciudad de Chihuahua, Chihuahua, México, con edades de 6 a 12 años, pertenecientes a los asentamientos Carlos Arroyo Herrera y Carlos Díaz Infante.
Diseño de investigación
El tipo de investigación fue transversal. La información que fue recabada de la investigación respetó la legislación mexicana y contó con el consentimiento informado de padres o tutores de acuerdo con la normativa Helsinki-Seúl (2013). Así como, con el asentimiento informado de los participantes.
Procedimiento
Se implementó la técnica antropométrica propuesta por la International Society for the Advancement of Kinanthropometry (ISAK). Las mediciones se realizaron por antropometristas nivel 1: básicas (Talla/talla sentado y peso), Pliegues cutáneos (tríceps, subescapular, bíceps, supraespinal y pierna medial), Circunferencias (brazo relajado, flexionado y en contracción, cintura mínima, umbilical, glúteo, muslo medio y pierna) y Diámetros óseos (biepicondíleo de humero y fémur).
Con estos datos se calcularon los siguientes índices:
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Índice de masa muscular (IMC) = Peso (Kg) / talla (m2). Utilizando las pautas propuestas por el Centers for Disease Control and Prevention.
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Índice córmico (ICO) = [Talla sentado (cm) / talla (cm)] x 100.
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Índice cintura cadera (ICC) = Cintura (cm) /cadera (cm).
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Índice de Manouvrier = Talla (cm) – talla sentado (cm) / talla sentado (cm) x 100
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Somatotiopo: Metodología de Heath y Carter.
Resultados
En la tabla 1, se muestran las características generales de peso, estatura, y mediciones del perfil antropométrico de ambos asentamientos. El análisis estadístico muestra los valores promedios de ambas muestras, no encontrando diferencias significativas entre asentamientos.
Valoración a través de los Índices antropométricos
La Tabla 2 presenta los índices antropométricos correspondientes a ambos asentamientos. No se observaron diferencias estadísticamente significativas en el IMC ni en el porcentaje de grasa corporal entre grupos (p >0.5). Sin embargo, los escolares del ACAH (Asentamiento Carlos Arroyo Herrera) mostraron valores promedio de IMC superiores a los del ACDI (Asentamiento Carlos Díaz Infante).
En el sexo femenino del ACAH, el IMC promedio fue de 18.8 ± 2.9, ubicándose entre los percentiles 85-90, lo que corresponde a la categoría de sobrepeso. En contraste, las niñas del ACDI se situaron entre los percentiles 75-85, clasificados como peso saludable. En el sexo masculino, los escolares del ACAH presentaron un IMC promedio de 19.6 ± 3.6, ubicándose entre los percentiles 90-95 (sobrepeso), mientras que los del ACDI se posicionaron entre los percentiles 75-85 (peso saludable).
En cuanto al Índice Córmico (ICO), en el ACAH el 58.8% de los escolares fueron clasificados como amcrocórmicos, el 35.2% como mesocórmicos y el 5.8% como macrocórmicos. En el ACDI, el 30.4% presento macrocormia, el 52.1% mesocormia y el 17.3% braquicormia.
Respecto al Índice Cintura-Cadera (ICC), el sexo femenino presentó mayor proporción en la categoría normal, mientras que el sexo masculino mostró mayor porcentaje en la categoría correspondiente a patrón androide.
Finalmente, el Índice de Manouvrier clasificó a los escolares del ACAH como mesosquélicos (87.25), en tanto que los del ACDI fueron categorizados como macrosquélicos (90.13).
[i] ACAH = Asentamiento Carlos Arroyo Herrera; ACDI = Asentamiento Carlos Díaz Infante; ns = no significativo; IMC = Índice de Masa Corporal; ICO = Índice Córmico; ICC = índice Cintura Cadera; S.A = Síndrome Androide; S.G = Síndrome Ginecoide; MIM = Miembros Inferiores Medianos; MIL = Miembros Inferiores Largos.
Análisis del somatotipo
La Figura 1 muestra la representación grafica del somatotipo promedio de los escolares Tarahumaras pertenecientes a ambos asentamientos. El grupo ACAH fue clasificado como Meso-Endomorfo, con valores promedio de 4.7-4.5-1.8 (endomorfia-mesomorfia-ectomorfia), mientras que el grupo ACDI fue categorizado como Mesomorfo-Endomorfo, con valores de 4.7-4.8-2.3.
Se realizó la comparación de los tres componentes del somatotipo entre ambos asentamientos. Observándose diferencia en el componente ectomórfico, siendo mayor en el ACDI (ACAH: 1.8; ACDI: 2.3), lo que indica una mayor tendencia hacia linealidad corporal en este grupo. En los componentes de endomorfia y mesomorfia no se identificaron diferencias estadísticamente significativas entre asentamientos (p >0.05).
Si bien se identifican variaciones en la clasificación somatotípica, estas diferencias no representan un cambio sustancial en la configuración morfológica general, ya que corresponden al componente de menor magnitud relativa y no implican modificaciones relevantes en la forma ni en la composición corporal global de los escolares raramuris evaluados.
Discusión
Análisis de la estatura y peso
Los estudios sobre el crecimiento en población rarámuri son limitados, sin embargo, investigaciones previas han reportado déficit en el crecimiento en esta población,.
En el presente estudio, los valores promedio de estatura y peso de los escolares de ambos asentamientos fueron 131.6 ± 11.5 cm y 32.26 ± 8.75 kg, respectivamente. Al compararlos con los datos reportados por Balcáza, Pasquet y Garine, quienes evaluaron tres grupos de escolares Tarahumaras: Tradicionales (124.8 ± 12.8 cm; 25.9 ± 6.9 kg), Semi-tradicionales (132.0 ± 9.9 cm; 30.0 ± 7.2 kg) y Urbanos (128.1 ± 13.6 cm; 30.0 ± 9.2 kg), observándose que los valores obtenidos en nuestra investigación son comparables a los del grupo “semi-tradicionales”.
Por otra parte, Lagunas y Jiménez, reportaron en niños Otomíes una media de estatura de 121.2 ± 9.6 cm. En comparación, los escolares Raramuris evaluados en este estudio presentan mayor promedio de estatura, lo que sugiere un mayor tamaño corporal en relación con la población Otomí analizada.
Pliegues cutáneos y distribución de la grasa corporal
La sumatoria de pliegues cutáneos y la distribución de grasa corporal mostraron valores similares entre asentamientos. El porcentaje de grasa corporal (%GC) no presentó diferencias estadísticamente significativas (ACAH: 25.6% vs ACDI: 25.3%; p >0.05)
Al comparar estos resultados con población indígena Pemón (Venezuela), donde se reportaron medias de 20.8% en varones y 35.9% en mujeres se observa un patrón similar en cuanto a mayor porcentaje de grasa corporal en el sexo femenino. En el ACAH, las niñas presentaron 27.8% frente a 24.3% en varones; en el ACDI, 26.33% frente a 23.02%, respectivamente.
Valoración de los índices antropométricos
1) IMC
Se ha documentado que un IMC elevado en edades de 7 a 13 años se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en la adultez.
En el análisis global, el 70% de los escolares se clasificó en normopeso, 17% en sobrepeso y 12% en obesidad. Estos resultados contrastan con los reportados por Benítez en el 2014 en población Tarahumara rural y urbana, donde el 82% de los urbanos y el 92% de los rurales se encontraban en normopeso. En nuestro estudio se observó una mayor proporción de sobrepeso y obesidad, lo cual podría estar asociado a modificaciones en los hábitos alimentarios vinculados a procesos de migración y transición nutricional.
De manera similar, estudios en indígenas Nahuas de Veracruz reportaron prevalencias elevadas de sobrepeso (41%) y obesidad (36.5%), datos que muestran una tendencia comparable al incremento de adiposidad en poblaciones indígenas en contexto de cambio sociocultural.
En el análisis intragrupo, en el ACAH el 58.2% presento normopeso, 23.53% sobrepeso y 17.3% obesidad; mientras que en el ACDI el 78.26% fue normopeso, 13.04% sobrepeso y 8.7% obesidad. La suma de sobrepeso y obesidad fue mayor en el ACAH (42%) en comparación con el ACDI (22%), situando al ACAH por encima de la media nacional y evidenciando mayor riesgo cardiometabólico en este asentamiento.
En contraste, Caballero en 2003, reportó en niños indígenas americanos valores promedios de IMC entre 18.1 y 21.1 kg/m², con 48.9% por encima del percentil 85 y 28.6% por encima del percentil 95. En nuestra muestra, más del 50% de lo escolares de ambos asentamientos se ubicaron en normopeso.
Adicionalmente, el IMC y el Índice Córmico (ICO) fueron superiores en el ACAH, lo que podría indicar mayor predisposición a enfermedades crónicas no transmisibles en etapas posteriores de la vida.
2) Índice córmico
Lagunas y Jiménez evaluaron a niños y niñas Otomíes de 6 a 12 años reportando valores promedio de ICO DE 55.0 ± 1.06 cm en niños y 55.29 ± 0.90 cm en niñas, clasificandoles como macrocórmicos (tronco largo).
En nuestra investigación, los niños presentaron un promedio de 53.07 ± 1.8 cm, clasificándose como marocórmicos, mientras que las niñas obtuvieron 52.97 ± 2.21 cm, categorizándose como mesocórmicos (tronco intermedio). Estos resultados muestran que, a diferencia de la población Otomí, las niñas Raramuris presentan una proporcionalidad tronco-extremidades menos marcada hacia la macrocormia.
3) Índice cintura cadera
En el presente estudio, las niñas de ambos asentamientos presentaron valores de Índice Cintura-Cadera (ICC) por encima de los rangos considerados normales para su grupo etario, lo que sugiere una distribución de grasa de tipo central o androide (cuerpo de manzana). Este patrón se asocia a la literatura con mayor riesgo cardiovascular y metabólico. En contraste, los niños de ambos asentamientos mostraron valores de ICC dentro de los rangos normales, lo que indica un riesgo cardiovascular bajo en este grupo.
Al comparar estos hallazgos con los reportados por Rodríguez-Bautista en el 2015, donde se evaluaron niños y adolescentes en Bogotá, Colombia, se observó que el ICC fue mayor en varones que en mujeres. En dicho estudio, los valores de ICC por encima del percentil 90 (asociados a mayor riesgo cardiovascular) se ubicaron en rangos de 0.87 a 0.93 en varones y de 0.85 a 0.89 en mujeres.
Nuestros resultados muestran una tendencia parcialmente similar, en el sentido de que los promedios de ICC en los varones de ambos asentamientos se mantuvieron dentro de los rangos recomendados. Sin embargo, a diferencia del estudio colombiano, en nuestra población las mujeres presentaron valores relativamente más elevados en comparación con los varones, lo que podría indicar una mayor predisposición a distribución adiposa central en el sexo femenino dentro de los asentamientos estudiados.
Estos hallazgos sugieren la posible existencia de una tendencia hacia patrón androide en las niñas evaluadas, lo cual podría representar un factor de riesgo cardiovascular a largo plazo. No obstante, es necesario considerar que el ICC debe de interpretarse en conjunto con otros indicadores antropométricos y metabólicos para establecer conclusiones clínicas definitivas.
4) Somatotipo
La comparación de los componentes del somatotipo mostró que el único elemento con diferencia apreciable entre asentamientos fue la ectomorfia, con valores superiores en el ACDI (2.3) respecto al ACAH (1.8), lo que indica una mayor tendencia hacia la linealidad en este grupo. En contraste, los componentes de endomorfia y mesomorfia no presentaron diferencias significativas, lo que confirma una estructura corporal globalmente semejante entre asentamientos.
Ambos grupos se clasificaron como Endomorfo-Mesomorfo, lo que refleja un equilibrio entre adiposidad y desarrollo músculo-esquelético. Desde el punto de vista biológico, este patrón sugiere una composición corporal mixta, donde existe presencia moderada de tejido adiposo junto con un desarrollo muscular también intermedio, sin predominio marcado de linealidad extrema ni de robustez acentuada.
La ligera mayor ectomorfia en el ACDI podría estar asociada a diferencias en el nivel de actividad física habitual, disponibilidad alimentaria o factores ambientales propios del asentamiento. En poblaciones indígenas en transición sociocultural, los cambios en los patrones dietéticos y en la actividad física influyen directamente en la expresión fenotípica del somatotipo. Un mayor componente ectomórfico puede relacionarse con menor acumulación de masa grasa o menor estímulo anabólico muscular.
En comparación, Bruneau-Chávez y colaboradores, reportaron en niños Mapuche de 10 a 13 años un predominio del componente mesomórfico, lo que los categoriza como individuos con mayor robustez y desarrollo músculo-esquelético. Este predominio mesomórfico podría estar vinculado a patrones de actividad física más intensos o a determinantes genéticos poblacionales que favorecen mayor masa magra.
Desde una perspectiva de salud pública, el equilibrio endomorfo-mesomorfo observado en los escolares Rarámuris puede interpretarse como un estado intermedio dentro del proceso de transición nutricional. El aumento del componente endomórfico, aun cuando no es dominante, podría representar una señal temprana de modificación en los estilos de vida tradicionales, particularmente si se socia a incremento de IMC y grasa corporal descritos previamente.
En este sentido, el análisis somatotípico no solo describe la morfología corporal, sino que permite inferir posibles tendencias adaptativas o transicionales en la población estudiada, lo que adquiere relevancia para la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles en etapas posteriores de la vida.
Conclusiones
El presente estudio muestra que los escolares Tarahumaras de los Asentamientos CAH y CDI presentan perfiles antropométricos globalmente similares, sin diferencias estadísticamente significativas en la mayoría de los indicadores evaluados. No obstante, se identificaron tendencias relevantes, particularmente con una mayor prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en el ACAH y valores de ICC elevados en el sexo femenino, lo que sugiere una posible predisposición temprana a riesgo cardiometabólico.
El patrón somatotípico Endomorfo-Mesomorfo predominante en ambos grupos indica un equilibrio entre adiposidad y desarrollo músculo-esquelético, aunque con señales compatibles con procesos de transición nutricional. Estos hallazgos sugieren que la población infantil Rarámuri urbana podría estar experimentando modificaciones en su perfil corporal asociadas a cambios ambientales y socioculturales.
Desde una perspectiva de salud pública, los resultados subrayan la necesidad de fortalecer la vigilancia antropométrica en población indígena escolar, así como el diseño de intervenciones preventivas culturalmente adaptadas para reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles en etapas posteriores de la vida.
Limitaciones del estudio
Este estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas en la interpretación de los resultados. En primer lugar, el diseño transversal impide establecer relaciones causales o analizar cambios longitudinales en la composición corporal. En segundo lugar, el tamaño muestral es reducido y limitado a dos asentamientos, lo que restringe la generalización de los hallazgos a otras comunidades. Futuras investigaciones deberían incorporar diseños longitudinales, muestras más amplias y variables conductuales y metabólicas complementarias que permitan profundizar en la dinámica de transición nutricional en poblaciones indígenas.
Referencias
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